Coronación Canónica

Según Francisco Luque Estrada, en su programa de radio titulado “Balcón Mariano” del año1972, tenemos la primera noticia sobre la intención de coronar a la Virgen a mediados de los cincuenta. Comenta que, “el día 7 de diciembre de 1954, Año Mariano, se reunieron en el Archivo de la Parroquia de la Purificación una serie de pontanos, acordando conseguir la Coronación Canónica de Nuestra Bendita Patrona la Purísima Concepción…han transcurrido 18 años y aún no se ha logrado!” (14)

Como hemos visto en la Junta Interparroquial de 1960, Dª. Blanca Reina insta a Carmona Villafranca a elaborar una tesis sobre la historia y devoción, a fin de enviarla al Obispo de Córdoba, el cual la solicitó. En 1964 vimos como ya se obtuvieron las coronas y todo estaba preparado para la aprobación eclesiástica. Todo se fue demorando y la idea quedó extinguida hasta dos décadas después. A principios de 1987, los cofrades de la Purísima, alentados por la reciente Coronación de la Virgen de la Cabeza de Rute, hablan con el Arcipreste de la Villa, D. José Joaquín cobos, natural de esta vecina localidad cordobesa; y son animados por el reverendo, pues comenta que no es necesario solicitar a Roma la Coronación, sino que ya es un decreto que concede el Ordinario de la Diócesis. Con la nueva se organiza una Comisión Gestora y se envía al Prelado de Córdoba la solicitud de la Coronación para la Imagen de la Purísima Concepción de Nuestra Señora Patrona de Puente Genil, expuesta por las Autoridades, Agrupaciones de Cofradías y Corporaciones Bíblicas, Asociaciones Religiosas y vecinos de la Villa. El escrito se envía a Córdoba el 19 de marzo de 1987, y es publicado íntegro en la revista local “El Pontón”, número 13. En esta publicación y en todo lo referente a la Coronación, tuvo mucho que ver D. Antonio Illanes, futuro Cofrade Mayor de la Virgen. 

La aprobación llega a primeros de mes de abril y en tan sólo un mes se hacen todos los preparativos. El Decreto de la Gracia de la Coronación Canónica está concedido oficialmente por el Exmo. y Rvdmo. Mons. José Antonio Infantes Florido y dado en Córdoba el 7 de mayo de 1987. En las disposiciones para celebrar el solemne acto hubo que elegir el lugar, para lo cual se decidió el barrio de las Cantarerías, lugar donde la Virgen había obrado el milagro 336 años antes. La emisora de radio y la televisión local emitieron programas, tanto de difusión como de recolección de donativos para culminar el evento. En la puerta de la Parroquia de la Purificación, Vera-Cruz y paseo del Romeral, se colocaron mesas petitorias, al frente de las cuales estaban las Hijas de María. Una avioneta surcó aquellos días el cielo de la población lanzando papeletas de colores anunciando la Coronación.

Un Solemne Triduo preparatorio anticipaba la fiesta durante los días 6, 7 y 8; predicado por sacerdotes de la Villa. La Virgen volvía a mostrarse a los fieles con el típico sol o resplandor de plata tras su corona de camarín, ya que éste fue retirado en 1970 para presentar a la Imagen sólo con la corona.

La noche anterior a la celebración del Pontifical hubo una reunión de sacerdotes en el despacho del Arcipreste Cobos Rodríguez, en la que existió gran polémica en la discusión del lugar a celebrar la Coronación. Los sacerdotes tenían desconfianza de que no asistiese el público suficiente que el acto merecía. Por un lado los presbíteros ofrecían la posibilidad de celebrar el evento en el interior de la Parroquia Matriz, y por otro los cofrades unánimes decidieron celebrarlo en el lugar convenido. Todo estaba preparado. La Virgen se presentaba en su trono adornado por D. Plácido Pérez Ruiz con grandes centros de azucenas blancas.
Los devotos no cesaban de traer, durante toda la mañana, ofrendas de flores. A cada hora, en el campanario del Santuario, repicaban sus cuatro campanas.
 En el barrio de las Cantarerías se levantaba el grandioso altar rematado con el magno dosel de la corona, que anteriormente se colocaba durante la novena. Cortinas blancas y azules daban fondo a los estandartes y “Simpecaos” de todas las Hermandades y Cofradías locales. Los enseres de la Parroquia Matriz suplían el acto litúrgico en el efímero altar que montó la empresa malagueña de nuestro paisano D. Domingo Morillo, diseñado y organizado por Illanes Velasco. Desde la mañana los cohetes atronaban en el cielo pontanés. A las siete de la tarde la procesión recorrió triunfalmente las calles Madre de Dios y Santa Catalina entre lluvias de pétalos y balcones adornados profusamente con macetas y colgaduras.



En las Cantarerías se colocaron cerca de 3.000 sillas que resultaron insuficientes, ya que más de 8.000 personas esperaban a la Purísima Concepción que, a compás de la marcha “Nuestro Padre Jesús” entró en la avenida entre aplausos y vivas.







La Schola Cantorum “Santa Cecilia”, dirigida por D. Joaquín Millán, entonaban el canto de entrada y los sacerdotes concelebrantes y el señor Obispo comenzaban la Eucaristía. Tras la homilía el Presidente de la Cofradía, D. Rafael Cornejo y la Presidenta de las Hijas de María, Dª. María del Carmen Parejo, apadrinaron el evento presentando las coronas de oro. Cuando el Prelado alzó la corona fue un momento especialmente emotivo.



Un bullicioso aplauso insonorizó aquella catedral con bóveda celestial. El Secretario de la Virgen, D. Antonio Aguilar Aguilar, dio lectura al Acta de Coronación Canónica, rubricada por las Autoridades asistente. Acabada la ceremonia la comitiva continuó por las calles Menéndez Pelayo, Fuensanta, Linares, Vera Cruz, Aguilar hasta llegar al Santuario. Todo el itinerario estaba iluminado y adornado. Como triunfo final los fuegos artificiales iluminaron la noche de un solemnísimo día.

En 1988 la Iglesia Católica celebró el Año Santo Mariano, con tal motivo se organizó un itinerario extraordinario hasta la Parroquia de San José, pasando por la Parroquia de Jesús Nazareno donde ante las imágenes del Terrible y la Purísima se entonó “la Salve”. Desde 1962 los Patronos de la Villa no habían estado juntos. Fue un momento que dejó marcado el espíritu pontanés.



Pontificia y Real Cofradía de Nª. Sª de la
Purísima Concepción
Madre de Dios Coronada y Patrona de Puente Genil